Cuidado Personal

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El cuidado personal de los hijos o tuición, compete a determinadas personas tanto por mandato legal como judicial y se refiere específicamente al cuidado, crianza y educación de los hijos.

Si los padres no vivieren en la misma casa, el cuidado personal le corresponde a la madre, sin perjuicio de que los padres, de común acuerdo, podrán establecer que corresponda al padre. Todo esto, cumpliendo con algunas solemnidades que la ley establece.

Sí, dado que el cuidado personal compartido es una forma de vida que busca estimular la corresponsabilidad de los padres que viven separados en la crianza y educación de sus hijos en común, a través de un sistema de residencia que asegura la adecuada estabilidad de los hijos. Por ejemplo, dos semanas los hijos vivirán con el papá y dos semanas con la mamá.

La madre es siempre prioridad a la hora de otorgar la tuición del hijo. Sin embargo, en la búsqueda de un bien superior, el juez podrá entregar este cuidado al padre. Lo que está prohibido legalmente es dejar al menor al cuidado del padre o madre que, pudiendo contribuir, mientras éste se encontraba bajo el cuidado personal del otro, no lo ha hecho.

En caso de ambos padres estar impedidos del cuidado del menor, se puede confiar el cuidado personal a otras personas competentes, priorizando a los consanguíneos mas próximos, como por ejemplo, los abuelos. El juez debe necesariamente oír a los hijos y parientes para poder dictaminar una resolución.

En caso de separación de los padres, el cuidado personal de los hijos, en principio, le corresponde a la madre. Sin embargo, por determinadas causales (maltrato, descuido, interés superior del hijo, etc.) el juez podría otorgarle la tuición al padre del menor.

En el caso eventual que ambos padres presenten algún tipo de inconveniente (inhabilidad) para tener el cuidado de su hijo, el juez podrá confiar la tuición a otros parientes (consanguíneos mas próximos, ejemplo por excelencia, abuelos).

A falta de acuerdo en el cuidado personal de los menores, una de las partes deberá interponer una demanda de tuición o de cuidado personal, donde las partes afirmarán sus posturas y rendirán las pruebas pertinentes, con el fin que el juez competente pueda fallar sobre el tema en cuestión.

La demanda del cuidado personal procede, en el caso de que el padre o madre interesado/a quiera obtener la tuición del hijo. Así, quien no tiene el cuidado personal de los hijos, podrá interponer una demanda de cuidado personal en contra del que lo tiene.

Esto debe hacerse mediante una demanda presentada obligatoriamente por un abogado ante un Tribunal de Familia, que debe ir acompañada con el acta de mediación frustrada respecto del cuidado personal.

El juez de familia podrá atribuir el cuidado personal del hijo al otro de los padres, o radicarlo en uno solo de ellos si se ejerce de manera compartida, cuando las circunstancias lo requieran y el interés superior del niño lo haga conveniente. En ningún caso el juez podrá fundar exclusivamente su decisión en la capacidad económica de los padres.

En primer lugar, el juez considerará la vinculación afectiva que tenga el hijo con sus padres y las demás personas del entorno familiar.

En segundo lugar, la aptitud de los padres para garantizar el bienestar del menor y la posibilidad de procurarle un entorno adecuado, según su edad.

Tercero, la contribución de mantención del hijo mientras estuvo bajo el cuidado personal del otro padre, pudiendo hacerlo.

Cuarto, la actitud de cada uno de los padres para cooperar con el otro, con el fin de asegurar la máxima estabilidad posible al hijo y garantizar la relación directa y regular.

Quinto, la efectiva dedicación que cada uno de los padres solía procurar al hijo antes de la separación, especialmente la que pueda seguir desarrollando según sus posibilidades.

Sexto, la opinión expresa del hijo.

Séptimo, el resultado de los informes periciales que el juez haya ordenado practicar.

Octavo, los acuerdos de los padres antes y durante el juicio.

Noveno, el domicilio de los padres.

Por último, cualquier otro antecedente atendiendo al interés superior del menor.

El cuidado personal efectivamente puede otorgarse a personas distintas de los padres, basándonos en el supuesto de que ambos (padre y madre) se encuentren inhabilitados para la tuición del menor.

Es importante precisar que estas personas distintas de los padres son los parientes, y hay una preferencia siempre por los consanguíneos más próximos (por ejemplo, abuelos).

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